La vida social de los niños altamente sensibles

La vida social de los niños altamente sensibles

Los niños altamente sensibles presentan un alto grado de empatía que les ayuda a establecer relaciones cercanas con los demás. Sin embargo, esto no es ninguna garantía de éxito, ya que la manera de procesar la información y la facilidad para sobre-activarse pueden jugar malas pasadas en la vida social de los niños altamente sensibles.

¿Son todos los niños altamente sensibles introvertidos?

ninos altamente sensibles pascua

Según diferentes estudios, sabemos que aproximadamente un 70% de los niños altamente sensible es introvertido. La introversión es una tendencia de personalidad que indica que la persona obtiene energía a través de las ideas, las imágenes y los recuerdos.

Un niño introvertido preferirá entornos tranquilos, mínimamente estimulantes. Eso no quiere decir que sea asocial. Los introvertidos socializan, pero lo hacen de un modo diferente a los extrovertidos. Valoran las relaciones profundas y significativas y les encanta compartir ideas con sus amigos íntimos.

Así que, debes saber, que si tu hijo altamente sensible es introvertido no implica que no tenga habilidades sociales, sino que prefiere actuar con pocas personas, a un juego más tranquilo. Sus habilidades sociales a valorar serán la capacidad de disfrutar del silencio, el saber escuchar y la capacidad de crear lazos estrechos y duraderos con otras personas.

En cambio, los niños altamente sensibles extrovertidos les encanta estar con muchas personas y tienden a ser abiertos a nuevas experiencias y sensaciones. Sin embargo, si se sienten sobre-activados preferirán estar en silencio y actuar poco. Una vez recuperen su nivel de activación volverán a mostrar su interés por interactuar con otras personas.

¿Cuál es la diferencia entre introversión y timidez?

Normalmente tendemos a confundir la introversión con la timidez pero son aspectos diferentes. En la introversión, las relaciones sociales no tienen porqué ser una fuente de estrés o angustia. Por el contrario, la timidez es el miedo a que la gente juzgue negativamente a la persona en un entorno social y por ese motivo se tiende a no interactuar.

Mientras que la introversión es una tendencia de personalidad con la que nacemos, la timidez es aprendida a través de experiencias sociales a lo largo de la infancia y adolescencia que se interpretan como negativas.

Veamos un ejemplo:

Si invitan a un niño introvertido a una fiesta de cumpleaños con toda la clase, quizá no le apetezca mucho ir y preferirá invitar algún amigo a casa y jugar a los legos. El hecho de no ir no le tiene que suponer una situación de estrés.

En cambio cuando un niño muestra timidez, puede que ir a la fiesta en si le suponga una situación de estrés y rechace asistir.

Debemos saber que casi todos los niños, en algún momento, sobretodo antes de los 6-7 años se muestran tímidos alguna vez.
Cuando un niño, por el motivo que sea, siente que ha fracasado en alguna interacción social puede mostrarse tímido en las siguientes. Esto se irá retroalimentando si siente que le faltan habilidades.

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Por este motivo recomiendo que evitemos este tipo de situaciones:

  • ¡Qué tímido eres!
  • ¡Venga va, no seas vergonzoso!
  • ¿No se que le pasa ahora, si en casa no calla!
  • ¿Se te ha comido la lengua el gato?

Además, debemos tener claro que cualquier persona puede sentirse tímida ante una situación novedosa y más si se trata de alguien a quien casi no conoces. Si por encima es un adulto al que tienes poca confianza es muy normal que no tenga ganas de comunicarse.

Este tipo de comentarios hacen que los niños sientan más vergüenza, se sientan juzgados e interpreten que no son válidos ante situaciones sociales. Si se trata de un niño altamente sensible, su nivel de activación aumentará y el bloqueo está casi asegurado así que puede dañar su confianza para la próxima interacción social.

Es importante que quede claro que la timidez puede mostrarse en niños introvertidos y extrovertidos.

Diferencia entre timidez y sensibilidad

Una persona altamente sensibles (PAS) no es consciente pero recibe cada poquito de información que le llega, ya sea de carácter visual, auditivo, olfativo, táctil o gustativo en todas sus dimensiones y consecuencias.

Lo mismo le ocurre con las emociones que le llegan y le van generando en reacción a todo lo que va asimilando. Podemos añadir que las emociones son fruto de sus cavilaciones. La PAS no se da cuenta porque siempre ha sido así, este es su funcionamiento neurológico. Notar tanto puede ser una ventaja, aunque también tiene su lado menos agradable.

Si toda la información recibida dispara una emoción o si recibes mucha información sensorial de la que puedes gestionar, puedes sentirte nervioso, desorientado e inseguro hasta mareado o con dolores de cabeza.

Las PAS independientemente de su edad se sobreestimulan con facilidad y esto puede afectar a todas las áreas de su vida: emocional, social, cognitiva y física.

En primer lugar, un niño puede sentirse sobreestimulado por: el ruido del ambiente, la multitud de personas, tener frío, haber dormido poco, es decir factores que no tienen que ver con la interacción social.

Sin embargo, si está sobreestimulado es más fácil que pueda reaccionar con una rabieta con un compañero, un cambio de humor brusco, que prefiera no hablar, no jugar. En este momento este bloqueo viene de una sobreestimulación que no tienen que ver con la interacción social en sí.

No obstante, también puede ocurrir que la misma interacción por sí misma le bloquee.

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Un niño altamente sensible (NAS) puede darse cuenta de sutilezas ante relaciones sociales como una mirada, un juicio silencioso o un cambio de tema abrupto. Esto les puede poner fácilmente en estado de activación y desencadenarse una serie de pensamientos:

  • ¿Habré dicho algo incorrecto?
  • ¿Sé habrá molestado mi amigo?
  • ¿Estoy hablando demasiado?
  • ¿No debería haber contado aquello?

Estos pensamientos pueden interferir en sus interacciones sociales creando inseguridad y mermando sus habilidades sociales. Por este motivo, es importante que les ayudemos a desarrollar autoconocimiento, autoconfianza y una buena resolución de conflictos para que cuando se sientan abrumados sepan qué necesitan para volver a la calma y cómo pueden resolver aquello que les preocupa. 

¿Quieres saber cómo acompañar a tu hijo altamente sensible?

Escríbeme y te enseñaré cómo acompañarle de forma respetuosa

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