¿Qué es la adolescencia? Cómo educar a un adolescente y 4 porqués sobre esta etapa que te sorprenderán

¿Qué es la adolescencia? Cómo educar a un adolescente y 4 porqués sobre esta etapa que te sorprenderán

¿Tienes un hijo que de repente parece que se ha hecho mayor y no sabes como tratar? ¿Tu hijo está a punto de entrar en la adolescencia o ya ha entrado y te han metido el miedo en el cuerpo? 

En el post de hoy, descubrirás qué es la adolescencia, qué mitos circulan en torno a ella y qué cambios suceden en los jóvenes que afrontan esta etapa para lograr entenderlos y poder atender a sus necesidades. ¡Vamos a ello!

¿Por qué es tan importante la adolescencia?

La adolescencia es la etapa de transición hacia la juventud y la vida adulta que culmina la niñez en cuanto a las capacidades de desarrollo físico, mental y emocional, siendo un periodo de desarrollo crucial para afrontar con garantías la vida posterior sin tener que alargar más este periodo. Digo tener que alargar más este periodo porque aunque la adolescencia empieza, fisiológica, mental y emocionalmente, con la pubertad y acaba teóricamente sobre l 18 años, socialmente se prolonga hoy hasta edades más avanzadas. Esto se debe a que en nuestra sociedad y cultura, por unos motivos u otros, no se adquiere una independencia en todos los sentidos hasta bastante después, hablando en términos generales.

Principalmente, esto sucede porque la mayoría de estos jóvenes no consiguen participar en las decisiones familiares, escolares y sociales, ni se puede incorporar al mercado de trabajo, ni están en condiciones de ser independientes económicamente. La adolescencia tardía o social prolongada, no sólo es responsabilidad de las familias y los educadores si no también de las políticas y los sistemas sociales, ya que muchas culturas o bien alargan la escolarización obligatoria y la optativa (universidad) sin promover un contacto con el mundo real y el mercado laboral, y/o porque las sociedades en crisis no pueden ofrecer trabajo a buena parte de los adolescentes y jóvenes, a pesar del descenso de la natalidad.

Pudiendo esperar poco de lo que no depende de nosotros, al final el peso acaba recayendo en las familias y educadores, los cuáles debemos de educar y ayudar a dar el paso a esta independencia. Aunque un mito extendido es que suele ser un etapa complicada, sólo llegan a existir entre 10 o 15% de adolescentes problemáticos (Lo que tampoco quiere decir que no haya que prestarle atención). Al final, es una etapa tan importante porque se asientan muchos aspectos importantes de la madurez y es una etapa de muchos cambios, y muchos de ellos suceden dentro sin verlos sin darnos ni cuenta.

En torno a los 16 años, teniendo en cuenta la biología, el desarrollo del adolescente es prácticamente completo, aunque el cerebro aún debe madurar funcionalmente, lo cual se produce fundamentalmente con experiencias sociales y relacionales (lo que es básico para integrarse en la sociedad).

Teniendo en cuenta el aspecto físico, es importante cuidar el sueño, hacer ejercicio físico y comer de manera saludable, ya que además de que es una etapa donde se asentarán grandes cambios y hábitos, el dormir poco o mal, la falta de actividad física o el comer mal afectan a su desarrollo, impactando directamente en la estabilidad emocional y el estado anímico, lo cual puede tener consecuencias en los resultados escolares, las amistades o autoestima. 

Además, esta etapa se convierte en una etapa, a menudo, influenciable, ya que la sociedad lanza unos mensajes que los adolescentes cogen sin cuestionar, muchas veces, ya que ellos sólo quieren pertenecer y ser queridos y parece que si no hacen eso no pertenecerán al grupo. Al estar adquiriendo tanta importancia la esfera social al mismo que tiempo que desarrollamos la independencia y la madurez, es importante que sepamos acompañar el error para educar en la responsabilidad y en el sentido crítico, dejando elegir y equivocarse viviendo consecuencias (sin que supongan un riesgo para su salud obviamente). Si no dejamos participar en las decisiones a los adolescentes y que asuman las consecuencias eligiendo por ellos, ¿Cómo vamos a desarrollar el pensamiento crítico o la madurez a la hora de tomar decisiones?

Dentro de estos mensajes que lanza la sociedad estaría el consumo precoz de alcohol debido a la asociación cultural de diversión y ocio con consumo de drogas. Otro de ellos sería el tema de la figura corporal, promoviendo modelos de belleza muy exigentes, que pueden afectar a la autoestima, confianza, auto-aceptación y desembocar como anorexia o bulimia.  

En la parte psicológica-mental, son retos frecuentes el fracaso escolar-absentismo escolar (lo cual se asocia a peor calidad de relaciones personales o amistades más peligrosas) y la falta de una interpretación positiva del sentido y las posibilidades de la vida. 

Otros retos que se pueden llegar a afrontar son el maltrato (físico o psicológico) familiar o escolar, la inseguridad en las relaciones de apego (familia, relaciones amorosas), los sentimientos de soledad, la inestabilidad emocional, la desconfianza en los seres humanos y en las relaciones afectivas, son fuentes de sufrimiento, bastante comunes, que pueden favorecer el aislamiento, la depresión e incluso el suicidio, un tema tabú en nuestra sociedad. Por eso, es tan importante acompañar al adolescente en una relación de cercanía porque aunque podamos pensar que todo están bien son demasiados los retos a los que debemos hacer frente.

Llegados a este punto, hablaremos de otro de las transformaciones que sufren los adolescentes: la esfera sexual.

 

  

¿Por qué es tan importante la sexualidad en la adolescencia?

En esta etapa, las capacidades sexuales y reproductivas alcanzan su total desarrollo mientras que el cuerpo también acompaña a ese proceso. Estos cambios hormonales internos acrecientan esa posible inestabilidad emocional, ya que su cuerpo está cambiando día sí, día también. El problema que existe frente a esto, es que una vez más, las convenciones sociales de nuestra cultura no acompañan ni facilitan el proceso.

La información sexual a la que tienen acceso los adolescentes es muy reducida, ya que se trata como un tema tabú y que genera mucha vergüenza, en muchos lugares al hablar sobre él. Esto hace que el tema de la sexualidad esté mal visto y que la desinformación conlleve riesgos para los adolescentes, ya que en su proceso de ser adultos, suelen comenzar a experimentar.

En este sentido, comienza a aparecer el deseo sexual y normalmente se asienta un orientación sexual, aunque pueda cambiar posteriormente. Es el momento en el que sienten la necesidad de experimentar, ya sea individualmente o con alguien.

El asunto es que las relaciones amoroso-afectivas que establecen, al ser también trabajando la independencia y los vínculos de apego bajo este escenario de emocionalidad inestables ante tanto cambio, suelen estar basadas en exagerados estados de enamoramiento que les conmocionan aún más mental, sexual y emocionalmente.

Entre los problemas que suelen surgir dentro de esta esfera de desarrollo, encontramos: las dificultades para vivir algunas orientaciones sexuales (ej. homosexualidad, bisexualidad)o identidades de género (ej. transexualidad), riesgos asociados al acto sexual elegido (ej. embarazos, maltrato, enfermedades) o los abusos sexuales.

A continuación, nos sumergimos en otra esfera que es la que potencia y termina de consolidar todos los cambios en esta etapa y la independencia en todos sentidos: las relaciones (lo cual nos suele plantear una pregunta con bastante frecuencia).

¿Por qué los grupos son importantes para consolidar la identidad en la adolescencia?

En el desarrollo cerebral, más asociado a la parte mental, los adolescentes desarrollan en esta etapa al máximo las capacidades hipotético-deductivas y de pensamiento abstracto, lo que les permite analizar las realidades y las relaciones de forma más compleja. 

En general es un época de fuerte desilusión o de idealismos, según el caso, debido al aumento de estas capacidad que facilitan el razonamiento, lo que lleva al siguiente nivel el proceso de forjar la identidad. Al final debemos de entender que los niños y adolescentes necesitan de la experimentación con los límites para crecer y desarrollar su identidad (post comunicación). Y en esta etapa, los adolescentes culminan ese proceso y consolidan su sentido de la identidad personal, sexual y social,  construyendo una teoría positiva o negativa sobre sí mismos que determinará el resto de su vida, debido a que sobre ella se sostiene la autoestima, la seguridad en sí mismos, el sentimiento de autoeficacia y de capacidad para gestionar su propia vida de forma autónoma y responsable. 

Los grupos de amigos adquieren aquí gran importancia para ellos, ya que es la forma que tienen los adolescentes de desarrollar esa identidad propia en relación al mundo, la sociedad y las personas. Es por ello, que no sólo buscan las amistades para divertirse si no que, en realidad, lo hacen para culminar, de forma instintiva, esta etapa de desarrollo que requiere de la exploración del mundo físico y social más allá de la familia.

¿Por qué los grupos son importantes para consolidar la identidad en la adolescencia?

En el desarrollo cerebral, más asociado a la parte mental, los adolescentes desarrollan en esta etapa al máximo las capacidades hipotético-deductivas y de pensamiento abstracto, lo que les permite analizar las realidades y las relaciones de forma más compleja. 

En general es un época de fuerte desilusión o de idealismos, según el caso, debido al aumento de estas capacidad que facilitan el razonamiento, lo que lleva al siguiente nivel el proceso de forjar la identidad. Al final debemos de entender que los niños y adolescentes necesitan de la experimentación con los límites para crecer y desarrollar su identidad (post comunicación). Y en esta etapa, los adolescentes culminan ese proceso y consolidan su sentido de la identidad personal, sexual y social,  construyendo una teoría positiva o negativa sobre sí mismos que determinará el resto de su vida, debido a que sobre ella se sostiene la autoestima, la seguridad en sí mismos, el sentimiento de autoeficacia y de capacidad para gestionar su propia vida de forma autónoma y responsable. 

Los grupos de amigos adquieren aquí gran importancia para ellos, ya que es la forma que tienen los adolescentes de desarrollar esa identidad propia en relación al mundo, la sociedad y las personas. Es por ello, que no sólo buscan las amistades para divertirse si no que, en realidad, lo hacen para culminar, de forma instintiva, esta etapa de desarrollo que requiere de la exploración del mundo físico y social más allá de la familia

¿Por qué cambian las relaciones familiares durante la adolescencia?

La adolescencia, como proceso de independencia emocional y económico, debe promover la autonomía de la familia, poco a poco, para poder culminar el proceso. Al fin de al cabo, el vínculo del apego que se establece con la familia sigue siendo fundamental pero con menor necesidad de proximidad y presencia familiar. 

En definitiva, no significa que este vínculo deba desaparecer si no más bien transformarse y seguir siendo el apoyo y la fuente de amor que es, pudiendo elegirse desde la libertad y no desde la dependencia o la necesidad.

De hecho, pueden llegar a experimentarse frecuentes y fuertes ambivalencias que debemos de acompañar y entender, especialmente cuando el adolescente cree que no necesita a los padres o entra en conflicto con ellos, mientras que se vuelven muy dependientes si caen enfermos o tienen problemas que necesitan ser resueltos. 

En ambos casos debemos actuar de forma amorosa pero siendo firmes y fieles al proceso y la etapa que tienen que experimentar: convertirse adultos. Esto implica tanto dejarlos elegir y tomar decisiones dentro de unas normas consensuadas con ellos para su seguridad, como acompañarlos en el error y no salvarlos a la primera de cambio, lo cual no quiere decir que no los ayudemos. 

Simplemente, deben experimentar hacerse cargo de las consecuencias de sus actos y darles herramientas para que sean capaces de salir de ahí ellos mismos. Porque si no actuamos así, estaremos interfiriendo en su proceso de maduración, independencia y transformación a adultos.

Al final, nuestro papel debe ser facilitar esos procesos y crear las oportunidades y espacios para ello. Tu enfoque debe ser algo así, como ser un entrenador para ellos .

Uno de los errores más frecuentes en las generaciones actuales de padres, que poco a poco se está empezando a quedar atrás y que ya hemos comentado, es quedarse tranquilos y satisfechos si los hijos van bien en sus estudios y no tienen conductas problemáticas, pasando por alto la cantidad de cambios que sufre el adolescente, la falta de respuesta que da la sociedad a esta etapa y la capacidad que tenemos para ayudarlos mucho en este proceso. 

Entonces, ¿Cómo educar a un hijo adolescente?

Para finalizar este post y quedarnos con unas claves de toda la información y las reflexiones expuestas, que no han sido pocas, voy a enumerar una serie de pasos para que puedas ayudar a tus adolescentes a sobrevivir a esta etapa:

  1. Cambia la mirada hacia tu hijo

Recuerda que ya no es un niño, así que no lo trates como tal. No olvides la etapa ni la que se encuentra: convirtiéndose en un adulto ni que tienes mucho que aportar ahí. Eso no implica tratarlo de manera fría, dura, distante ni significa quitarle el amor. 

Recuerda: firme pero amable, en el equilibrio está la clave.

  • Confía en él y suelta el control

Ten en cuenta, que esta etapa es muy importante para el desarrollo de su sentimiento de capacidad y autoestima, así como la responsabilidad personal. Para ello, debes soltar el control y confiar en él, en que es capaz. Si lo haces él lo notará y confiará más en ti. 

Recuerda que debes acompañar el error sin salvar y dejarle tomar decisiones, animarlo a que vaya logrando las cosas por sí solo. Eso implica preocuparse y facilitar el aprendizaje pero confiando en que puede y dejando de controlar.

  • Elimina el miedo a que no le falte de nada

Este miedo se asocia con el punto anterior, si les doy a mis hijos todo lo que me piden sin límites, no les dejo espacio para que ellos aprendan a conseguirlo por sí solos o aprendan cosas en ese transcurso. De alguna manera, estoy sembrando una falta de confianza en ellos y en su capacidad, lo cual los ahogará, acomodará y los hará dependientes.

 Al final, esto unido a la falta experiencias con grupos y relaciones fuera del nido, puede generar actitudes egoístas y narcisistas sin sensibilidad por los demás o falta de autoestima, lo cual influye en su capacidad para establecer relaciones sanas.  Suelta los miedos, confía y empújalo a tener experiencias que lo hagan crecer.

  • Involúcrate en su proceso, entiendelo y ten paciencia

Recuerda la cantidad de cambios que están experimentando, la confusión y la necesidad que tienen de experimentar de forma sana todo ello para crecer. Es normal que haya conflictos, que busquen los límites, que estén inestables emocionalmente… Lo mejor que puedes hacer es acompañarlos y ser un apoyo, entendiendo que necesitan su espacio, que se están conociendo a sí mismos y que están aprendiendo a gestionar sus emociones.

  • Sé ejemplo y aprovecha para crecer

Es momento de plantearte cuáles son las habilidades de vida que quieres que tenga tu hijo, si es que aún no lo has hecho, y actuar siendo el ejemplo de tal. Como ya hemos repetido infinidad de veces en este canal, los niños aprenden por imitación nos guste o no, y no sólo lo que hacemos, si no lo que sentimos, pensamos… 

¿Quiero que mi hijo sea feliz? ¿Libre? ¿Quiero que tenga realización personal y profesional en su vida? ¿Quiero que se relacione con una pareja sana?

Pues ya sabes por dónde empezar, y recuerda que el proceso no será fácil. Deberemos estar en constante aprendizaje, aprender a resolver conflictos y a ser los mejores entrenadores para ellos, porque ellos también lo estarán siendo con nosotros.

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