Alta sensibilidad y campamentos de verano

Alta sensibilidad y campamentos de verano

Llega el verano y él los casales y los campamentos de verano. Si, el cole se acaba y hay que buscar soluciones para poder conciliar. 

A día de hoy existen muchas opciones para todos los gustos (actividades deportivas, inglés, creatividad…) para que jueguen, disfruten y sobretodo desconecten de la parte académica. Y además las familias puedan seguir  trabajando sin tener que hacer malabarismos hasta que  lleguen las ansiadas vacaciones en familia. 

Sin embargo, este tema no siempre resulta tan fácil. No a todos los niños y niñas les apetece hacer este tipo de actividades y prefieren quedarse en casa.

Esto ocurre por varios motivos: 

  • Porque están cansados y no quieren más rutinas. Quieren levantarse tarde, estar más tiempo en casa y sobretodo si saben que papá y mamá están en casa, aunque están teletrabajando. 
  • No todas las escuelas ofrecen este tipo de actividades. Y esto significa que habrá que buscar otra opción que puede no interesar si hay que establecer nuevos vínculos con otros niños y adultos. 

Y entonces empiezas a escuchar:  no quiero ir, me quiero quedar en casa…etc. Tu obviamente no le quieres obligar a ir, pero sabes que no hay mucha más opción. Además dentro de ti también sabes que hacer actividades diferentes y hacer nuevos amigos puede resultar muy positivo para su desarrollo.

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¿Y entonces que hago?

Ante todo necesitas planificarlo bien. Hay niños y niñas, sobretodo los   altamente sensibles, que pueden mostrar rechazo ante situaciones novedosas. Y no nos engañemos, unas convivencias  cambian por completo las rutinas a las que están acostumbrados (vestirse solo, hacerse la cama, nuevos horarios, alimentación, amigos y adultos nuevos, días sin ver a sus progenitores…)

Por eso hoy te quiero dar unas recomendaciones que te ayuden a acompañarle en este proceso de forma gradual y respetuosa. 

Dormir fuera de casa antes de ir de campamentos

Si  nunca se ha quedado a dormir fuera de casa, es muy importante que vayamos despacio. Te aconsejo que habléis acerca de invitar a dormir a casa algún amigo especial. No hay que forzar pero si introducir este tipo de experiencias poco a poco.  Y es que una “pijamada” es lo más parecido que puede haber a unas convivencias. Además si empiezas por que la actividad se realice en tu casa sentirá más seguridad.  Procura mantener los horarios y que duerman a su hora. El descanso es vital  y así evitarás que la sensación de cansancio influya en la experiencia. 

Además, te recomiendo que la actividad no se prolongue mucho, empieza porque el amigo llegue por la tarde y se vaya a la mañana siguiente. Así será más fácil que no se le haga pesado y que muestre más interés en repetir otro día. 

Habla con la familia del niño e intenta que haya una visita a la otra casa. En estos momentos tu hijo ya se ha hecho una idea y si le ha gustado será más fácil que acceda a ir a otra casa. Puede ser que al principio no le haga gracia la situación, de ser así intenta que se quede pequeños tiempos para luego ir alargando y pasar la noche. 

 A veces, los niños no quieren quedarse a dormir en otras casas debido a dificultades con la comida u otras particularidades (dormir con sus objetos de apego, rutinas especiales etc) Hablad abiertamente de ello con  y buscad soluciones a los posibles retos que puedan aparecer

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Anticipar es la clave

Nunca podemos saber a ciencia cierta como va a reaccionar un niño. Pero si hemos ido  exponiendo de forma gradual y escuchando sus necesidades es más probable que pueda adaptarse a este tipo de actividades sin dificultad.   

En el momento de elegir el tipo de actividad habladlo,  escucha sus intereses y procura que si es la primera vez no sean muchos días. Lo bueno si es breve dos veces bueno. 

 

  • Intenta que vaya con un amigo de confianza, que sepas que tienen afinidad y que van a interactuar. 
  • Habla con las personas de referencia (educadores, profesores) y explica la situación (desde que es su primera vez, de cuáles son sus necesidades o si no le gustan los juegos de noche). 
  • Háblale del tipo de actividades que se llevarán a cabo. No lo des todo por sentado. Quizá nunca ha estado en una gincana o acampada
  • Puedes explicarle tus propias experiencias en relación a este tema. Ver que tu también pasaste por lo mismo y las anécdotas que viviste le va a ayudar a sentirse más comprendido. 
  • Si tenéis la ocasión, visitad el sitio antes. Le ayudará a hacerse una idea de cómo será el espacio y esto le dará seguridad. 
  • Explícale que si se siente mal siempre puede llamarte e irlo a buscar. Incluso si le da vergüenza podéis utilizar un “código” de palabra. 
  • Fomenta sus habilidades sociales a través del juego de roles: Puede ser con muñecos si prefieres. Muéstrale cómo presentarse. “Hola chicas, me llamo laura” ¿a qué jugáis? 
  • No exageres ni intentes generar sentimientos que todavía no están presentes. ¡Que guay te vas de acampada! Ya que si tiene sentimientos encontrados o no quiere ir, este comentario solo le alejará más de ti. 
  • Reconoce sus miedos. Entiendo que te apetece pero también sientes miedo, nunca has estado tanto tiempo durmiendo fuera de casa. Explícale que los sentimientos ambivalentes son normales. 
  • Puedes recordarle experiencias similares tipo: ¿Te acuerdas al principio del cole cuando también te daba un poco de vergüenza? ¿Y qué pasó después? Esta reflexión puede ayudarle a comprender la emoción de incertidumbre como algo natural. 
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Empieza el viaje

Puede que los días anteriores sean un poco movidos.   Preparad la mochila juntos con tiempo y así podéis ir hablando de las últimas dudas que puedan surgir. Quizá la noche antes haya inquietud por ambas partes. Procurad  hacer actividades tranquilas por la tarde, cenad ligero  e ir a dormir pronto. 

Por la mañana intentad llegar los primeros al punto de encuentro. Esto es muy útil sobretodo para los niños altamente sensibles, que pueden incomodarse en lugares con mucho ruido y mucha gente. Además, si es de los primeros le será más fácil ir adaptándose poco a poco conforme vayan llegando los demás. Tendrá más tiempo para saludar a los monitores y sentir seguridad. 

Estate en el sitio hasta el final, transmítele seguridad en todo momento y confía en que todo saldrá bien. 

 

Si necesitas asesoramiento en este tipo de situaciones, escríbeme. Te daré pautas para realizar un acompañamiento respetuoso. 

También quiero dejarte aquí algunas ideas Montessori para las calurosas tardes en casa. 

 

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