La educación emocional empieza en el útero

La educación emocional empieza en el útero

Todos sabemos que los primeros tres años de vida son cruciales para el desarrollo psicológico del individuo y marcaran la vida de la etapa adulta. De hecho, la Dra. Montessori, definió el periodo de “vida simbiótica” comprendido entre las primeras 6-8 semanas de vida del neonato como nacimiento psicológico del individuo. Según Montessori, durante este periodo, se crea el tipo de apego del individuo en base a la relación que se establece con la madre. 

Sin embargo, la ciencia, a día de hoy ha ido más allá. En la actualidad existe evidencia científica de que el desarrollo psicológico del individuo empieza en la concepción. 

Algunos autores, como Vivette Glover, demuestran que el modo en que el bebé se desarrolla en el útero afecta al niño durante toda su vida. Te recomiendo ver una entrevista de esta investigadora hablando sobre este tema.

Si antes sabíamos que el tipo de alimentación o que el consumo de alcohol y tabaco daña gravemente el feto, a día de hoy  está demostrado que las emociones que la madre transmite hacia dentro del útero influyen en el desarrollo psicológico del bebé generando consecuencias en su etapa adulta. 

El bebé intrauterino tiene grandes capacidades perceptivas. Investigaciones recientes sugieren que en el embarazo ya se utilizan todos los sentidos y el bebé es susceptible de recibir información sensorial que experimenta la madre a través de la sangre

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El tacto es el primer y el más importante órgano sensorial y está completo entre la 7º y la 8º semana de gestación. El tacto constituye la más importante fuente de información acerca de nosotros mismos y del ambiente durante la etapa prenatal y postnatal.  Por este motivo, es recomendable que los futuros padres toquen el abdomen de la madre con sus manos y ejerzan una ligera presión. Esto favorece el vínculo y el bebé integra que es aceptado y respetado.

EL olfato está listo para funcionar a partir del segundo mes de embarazo. Muchas sustancias ingeridas pasan a través del líquido amniótico y ayudan a establecer recuerdos olfativos en el niño. Estos recuerdos pueden facilitar la aceptación de ciertos alimentos durante el destete.  

El sentido del gusto, está activo a partir del tercer mes de embarazo. De hecho, la introducción de sustancias dulces o amargas puede hacer que el niño gesticule y se mueva dentro del vientre indicando que es capaz de reconocer ciertos sabores. 

El oído completa su desarrollo estructural entre el segundo y el quinto mes de embarazo. El bebé intrauterino se siente estimulado por los sonidos internos (como los latidos del corazón, la voz o la respiración de la madre) o como los externos (música, sonidos ambientales). Por este motivo es tan importante hablar con el feto, cantarle. Estos cantos serán memorizados y pueden ser de gran ayuda para calmar y animar al niño después del nacimiento. 

El ojo está listo desde el cuarto mes de embarazo y todos los foto receptores están completos antes del nacimiento. En la vida prenatal hay estímulos visuales, la vida al interior de la placenta no es algo tan oscuro como se podría pensar.

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En segundo lugar

Hay que tener en cuenta que a través de la sangre materna el que bebé recibe por el cordón umbilical contiene sustancias como neurotransmisores y hormonas que producen al bebé las mismas reacciones que en la madre. 

Las emociones agradables que percibe la madre, generan una atenuación  del sistema cardiovascular y una activación y refuerzo del sistema inmune del feto. En cambio, cuando hay emociones negativas, segregamos hormonas tóxicas, el corazón se nos acelera y se deprime el sistema inmune.

Eso no quiere decir que la madre no pueda permitirse experimentar emociones desagradables, pero debe ser en su justa medida. Lo que no es aconsejable es estar siempre triste o siempre enfadada. 

Y es que la placenta funciona como una especie de envoltura protectora. La cascada bioquímica que produce el estrés rompe esta barrera protectora y esta información llega al bebé recibiendo el mensaje de que deberá hacer frente a un entorno peligroso. Esto afecta en que durante el desarrollo estos niños pueden ser más reactivos, sensibles y vulnerables a sufrir ansiedad. 

De hecho, se ha visto como padecer ataques de ansiedad durante el embarazo puede hacer desarrollar dificultades atencionales, hiperactividad, problemas de aprendizaje e incluso bajo coeficiente intelectual.

En conclusión, quiero remarcar la necesidad de cuidar la salud emocional de las madres siempre, pero sobretodo cuando están embarazadas. Más corresponsabilidad, más ayudas para la conciliación y más sororidad. La educación emocional empieza en el útero. 

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