¿Cómo manejar las emociones? Descubre 5 técnicas para trabajar la respiración y la autorregulación emocional en niños

¿Cómo manejar las emociones?
Descubre 5 técnicas para trabajar la respiración y la autorregulación emocional en niños.

¿Las emociones te desbordan y luego haces cosas de las que te arrepientes? ¿Te gustaría entrenar una de las habilidades principales de inteligencia emocional con niños?

En el post de hoy, indagamos en la importancia de las emociones y te doy una serie de trucos para que empieces a vivenciar y experimentar con ellas de forma práctica con niños. ¡Empezamos!

¿Por qué las emociones son tan importantes?

¿Cuántas veces en nuestra vida nos dejamos poseer por emociones que nos llevan a actuar de forma que no queremos?

Lo cierto es que se trata de algo bastante común, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría no hemos recibido educación emocional ni en casa ni en la escuela. En la educación tradicional sólo se le he dado importancia a la parte racional del ser humano. 

A pesar de eso, gracias a los descubrimientos que se están haciendo en la última década, las emociones están empezando a adquirir la verdadera importancia que tienen. Tanto es así, que conceptos como la inteligencia emocional están empezando a ponerse de moda, ya que se ha demostrado que determinan el éxito personal y profesional, mucho más que el coeficiente intelectual como se pensaba anteriormente.

Y la verdad es que si nos detenemos a pensarlo, es bastante lógico, ya que a lo largo de la vida todos tenemos que hacer frente a situaciones que nos hacen perder los nervios, sentir presión, ansiedad, miedo, tristeza, ira o frustración. Con frecuencia, estas emociones al no ser agradables nos suponen un reto, y si las conseguimos gestionar de manera adecuada el éxito en nuestras relaciones y metas en la vida está garantizado.

¿Cómo podemos trabajar las emociones con niños?

Aunque en el post de hoy vamos a enseñar una serie de técnicas y ejercicios para trabajar la autorregulación emocional con niños, el primer paso comienza por entrenarnos nosotros mismos en la autorregulación emocional, ya que los niños terminan aprendiendo las conductas por imitación.

Por tanto, si queremos transmitir una conducta primero debemos desarrollarla como modelos y estos ejercicios pueden ser una gran oportunidad para entrenarnos en ello junto a los niños.

¿En qué consisten estos ejercicios?

Estos ejercicios se basan en técnicas de respiración profunda, lo cual es un poderoso método de autocontrol.

¿Cómo puede ayudarme la respiración en la autorregulación y gestión emocional?

La respiración profunda sirve para regular el estrés y la ansiedad que con frecuencia acompaña a este tipo de emociones, teniendo la capacidad de regular el sistema nervioso parasimpático para estimular un estado de relajación. Al aumentar el aporte de oxígeno debido a hacer respiraciones más largas y profundas, los músculos también comienzan a relajarse. Es entonces cuando el sistema simpático, por su parte, deja de enviar sus picos elevados de hormonas como el cortisol o la adrenalina a nuestro cuerpo, que son las que nos ponen en estado de alerta, tensión, nerviosismo y predisposición al enfrentamiento.

¿Qué debo de tener en cuenta antes de trabajar la respiración profunda con niños?

Antes de usar cualquiera de las técnicas que vas a descubrir en este post, debes de explicar a los niños que la respiración consta de dos fases, una donde se coge el aire y otra donde se expulsa. Y que además entre ambas existe otro paso importante, que consiste en retener el aire que hemos tomado antes de soltarlo. Una vez han comprendido esto, pasaremos a aclararles que la toma del aire será siempre por la nariz, mientras que la salida se realiza por la boca.

Para explicar el concepto de soplo puedes hacerlo de forma divertida usando pompas de jabón, velas, hacer burbujas con pajitas o silbatos.

Una vez aclaradas las bases de la respiración, podemos introducir alguno de los siguientes juegos para ser conscientes de la respiración y desarrollar ese hábito en los momentos que se necesite.

Las piedras de la respiración

Para esta técnica seleccionaremos 10 piedras pequeñas que quepan en la palma de la mano, las pintaremos a nuestro gusto y buscaremos una bolsita para guardarlas. Cuando se produzca una situación donde necesitemos usarlas, sacaremos las 10 piedras y las colocaremos todas en un lado, según si el niño es zurdo o diestro. Después cerraremos los ojos y cogeremos una piedra inhalando el aire, la cambiamos de mano exhalando y la dejamos en el otro lugar. Las respiraciones deben hacerse despacio y de manera consciente, pudiendo añadirse más piedrecitas si fuera necesario. 

El 8 de la respiración

Este método necesita de una pequeña plantilla con un ocho que será recorrida con el dedo mientras es consciente de su respiración. En la primera parte del ocho inhalará aire y en la segunda exhalará aire. Dando tanta vueltas como sea necesario hasta que el niño sienta que ha recuperado la calma.

El globo más grande del mundo

Cogeremos aire y sentiremos como nos hinchamos como un globo, para percibir cómo nos hinchamos es recomendable que los niños pongan una mano en su barriga para sentir cómo se hincha y como se deshincha cuando expiramos. Una vez más, animaremos a que estas respiraciones sean lo más profundo posible y pararemos una vez se haya vuelto a la calma.

La respiración de la flor

Elige una flor que encuentres y que te llame la atención por su olor o color. Cuando se produzca una situación donde haga falta recurre a ella, e invita al niño a inspirar para olerla y expirar para soltar el aire. Este ejercicio puede llegar a ser muy bueno, si se usa la misma flor porque el hecho de que haya un olor y se impliquen a más sentidos puede potenciar el impacto del ejercicio, ya que la asociación que el niño hará entre el estado de calma y esa flor será muy fuerte, evocando ese estado emocional al instante cuando reconozca ese olor.

La respiración de la serpiente

En este caso, cogeremos aire profundamente y que cuando lo soltemos, trataremos de sisear como si imitáramos a una serpiente, sacando la lengua, pudiendo retar al niño con la pregunta: ¿Cuánto aguantas haciendo la serpiente?

En definitiva, aquí tienes unas ideas para enseñar la respiración profunda en niños la cual es la base de la autorregulación emocional. Como ves, las posibilidades son infinitas y puedes crear la tuya propia, incluso adaptarla a tu hijo en función de su forma de ser.

Ante todo nunca debes de olvidar que esta habilidad se entrena y que hay que hacerlo de forma previa a los momentos donde es necesaria la gestión emocional.

¿Te han gustado las técnicas de respiración y regulación emocional? Cuéntamelo en los comentarios.

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